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martes, 27 de mayo de 2014

Jazznécdota #64 - ¿Oído o teoría?

Uno de los debates habituales entre músicos de jazz es el relativo al conocimiento teórico o el desarrollo auditivo como fuente de saber musical. Todos los jazzmen cuentan con ambas características como base de su ejercicio artístico (salvo contadísimas excepciones, la idea del improvisador iletrado siempre ha sido un falso tópico), pero la mayoría tienen una u otra área más desarrollada. En mi caso concreto el oído tiene un claro margen de mejora, que sustituyo con un disciplinado enfoque de la partitura a abordar. A un amigo saxofonista le ocurre justo lo contrario: rarísima vez lee, y rarísima vez se ajusta al guión establecido. Un día, minutos antes de empezar a tocar como grupo base de una jam session, se le ocurrió una línea de bajo para un standard. Empezó a cantármela para que yo la aprendiera "de oído", pero saqué papel y lápiz y empecé a apuntarla. Para confirmar que la estaba entendiendo bien, le dije: "Entonces esto es en La menor, una negra con puntillo, corchea, negra...", a lo que el saxofonista puso la mano encima del papel y me dijo: "¡Déjate de matemáticas y escucha!".

martes, 10 de diciembre de 2013

Jazznécdota #52: Cuidado con los móviles

Dicen que el batería Vinnie Colaiuta es capaz de comer sushi con las baquetas mientras toca. Yo toco con uno que puede enviar mensajes SMS desde su móvil en mitad del concierto sin que se note. Peor fue lo que le ocurrió a otro baterista: en el concierto inaugural de una nueva jam session, hace ya unos cuantos años, recibió en su móvil la llamada de un saxofonista que estaba intentando localizar el local. Creyendo que no se iba a notar mucho, siguió marcando el swing en el platillo ride con su mano derecha mientras sostenía el móvil con la izquierda y dialogaba con su compañero. Pasados unos segundos su cerebro no pudo con tanta disociación de tareas: sin darse cuenta dejó de tocar y salió del club, siempre pegado a su móvil, para dar indicaciones al saxo.

martes, 3 de septiembre de 2013

Jazznécdota #46: Discreción

Siempre se dice que la discreción puede ser una gran virtud a la hora de tocar jazz, especialmente en instrumentos asociados con la rapidez y el volumen como la trompeta o la guitarra. Alguno no estará de acuerdo. Una vez subió a una jam session un saxofonista ciego al que se ubicó en el centro del escenario, de frente al público. Tras tocar un par de temas, sintió un picor en la garganta y, consciente de su situación espacial, tosió vigorosamente hacia su derecha... justo donde, discretamente, se encontraba el guitarrista.

martes, 4 de septiembre de 2012

Jazznécdota #34: Lágrimas negras

El gimnasio de los músicos de jazz es la jam session. En ella se practica, se arriesga, se establecen contactos profesionales y se afianzan relaciones artísticas. La jam session también nos ha servido a todos para dar nuestros primeros pasos, para balbucear nuestros primeros standards e ir perdiendo el miedo al formato de la improvisación.

La primera vez que subí a una jam se interpretó "Lágrimas negras", composición de Miguel Matamoros que estaba por entonces de moda gracias a su soberbia interpretación por parte de Bebo Valdés y Cachao en la película Calle 54 (de Fernando Trueba) y, posteriormente, a cargo del primero junto al cantaor flamenco Diego El Cigala. El tema está escrito en cuatro por cuatro, es decir, cuatro tiempos por compás. Imaginen si estaría nervioso que empecé a tocarlo en tres por cuatro, como si fuera un vals. Mis compases avanzaban más rápidamente que los del resto del grupo, mis acordes adelantaban a los del guitarrista. Los compañeros me hacían ostensibles señas para marcarme el tiempo, pero yo era incapaz de acoplarme a su pulso.

Tras más de seis minutos de sufrimiento lo último que me apetecía era volver a una jam session. El destino quiso que acabara tocando todos los martes en una, la de Segundo Jazz, y precisamente hoy cumplimos seis años. Se acabaron las lágrimas negras.

martes, 21 de agosto de 2012

Chistes de músicos (III)

Vuelve el verano y vuelven los chistes. Dicen que los músicos de jazz somos cotillas y siempre estamos criticándonos entre nosotros. ¿Será cierto?:
  • Se encuentran dos músicos de jazz:
    - Hombre, Pepe, cuánto tiempo sin verte. ¿Cómo te va?
    - Fatal, acabo de divorciarme y estoy arruinado.
    - Vaya, no lo sabía. Lo siento.
    - Además el médico me ha detectado un problema muscular que no me permite tocar bien.
    - Qué mala suerte, no tenía ni idea.
    - El disco que iba a grabar con la big band se ha cancelado.
    - Qué desastre, la verdad es que no sabía nada.
    - Y anoche me subí a una jam session y toqué fatal.
    - Pues mira, eso sí, eso sí me lo habían contado.

martes, 3 de julio de 2012

Jazznécdota #33: Saberse el arreglo

Hace ya bastantes años, un amigo guitarrista se encontraba inmerso en una jam session en la que estaban intentando tocar unos temas con arreglos (no como todo el mundo sabe tocar los standards de jazz, sino siguiendo al pie de la letra una serie de variaciones incluídas en la partitura). Dos jóvenes negros, saxo alto y trompeta, se acercaron al escenario con intención de incorporarse a la jam, pero los músicos nacionales se lo impidieron, ya que "no se sabían el arreglo".

Acababan de echar a Roy Hargrove y Antonio Hart.

martes, 17 de abril de 2012

Jazznécdota #32: Sin papeles

¿Para qué cargar con papeles? Cada vez es más habitual que los músicos lleven a sus conciertos lectores de libros electrónicos, tipo iPad o Kindle, cargados de ficheros repletos de partituras. Algunos, de momento, utilizamos nuestros teléfonos móviles inteligentes –smartphones los llaman– a tal fin. La pantalla no es muy grande, pero sirve para un apuro.

Hace unas semanas me encontraba en plena jam session, leyendo en mi móvil los acordes de un standard, cuando, a pesar de lo tarde que era, ocurrió lo inevitable: recibí una llamada. El volumen del móvil estaba silenciado, pero la partitura desapareció de la pantalla y tuve que dejar de tocar durante unos segundos, para desesperación del saxofonista.