Mostrando entradas con la etiqueta saxo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta saxo. Mostrar todas las entradas

martes, 17 de mayo de 2016

Jazznécdota #80 - Lo que es tener dinero

Un amigo saxofonista ha compaginado durante años su devoción por el jazz con una enorme afición a la música de baile, ejerciendo de DJ y dando conciertos en discotecas tocando sobre bases programadas. Contratado para un evento, le preguntaron que qué necesitaba por parte de la organización para poder actuar. Les pidió un reproductor de CD de DJ, una mesa de sonido, dos pantallas de amplificación y los cables correspondientes. Tamaña fue su sorpresa cuando, al llegar al lugar, se encontró todo el equipo que había pedido recién comprado, todavía dentro de sus respectivas cajas selladas con el precinto. Por fortuna llegó con tiempo y por fortuna también tenía experiencia montando equipos, tarea que tuvo que llevar a cabo antes de empezar a tocar y/o pinchar una sola nota.

martes, 30 de octubre de 2012

Jazznécdota #38: Antes muerta que sencilla

Impartir clases suele ser una fórmula de ingresos habitual para la mayoría de los músicos de jazz. Aparte de conocimientos de teoría, a veces (solo a veces, por suerte) se requieren capacidades sociales para lidiar con alumnos díscolos. Los hay que no estudian, los hay que no estudian correctamente, algunos ponen excusas de lo más variopinto y otros son simplemente intransigentes.

Contaba un saxofonista que un día se presentó en su casa una nueva alumna con un piercing en el labio inferior, un aro que lo rodeaba por su parte central. Instada por el profesor a despojarse del metálico complemento para poder comenzar la clase, la alumna se negó. El saxofonista le explicó, pacientemente, que ambos labios deben apretar la embocadura del saxofón, que la caña que se introduce en la boquilla es una pieza de madera y que la presencia del aro la deformaría y dificultaría la emisión de sonido. La muchacha preguntó si no podría tocar el instrumento de lado, embocándolo por la comisura de los labios.

Fue su primera y última clase.

martes, 21 de febrero de 2012

Jazznécdota #29: Tocas demasiado bien

Hace poco contaba en Facebook un saxofonista que, contratado para amenizar cenas a saxo solo en un restaurante malagueño ("miércoles de jazz"), tras una hora de trabajo la dueña le dijo: "Tocas demasiado bien para este sitio, estás captando la atención de los clientes y esto no nos interesa, además dos de ellos se han quejado de que suene el saxo-jazz, prefieren una música más chill-out de fondo que les permita conversar sin que les moleste".

¿Elogio, reproche, ignorancia o simple falta de vergüenza? Con este tipo de "gestores culturales", por desgracia, tenemos que vernos las caras en más de una y en más de dos ocasiones.

martes, 26 de julio de 2011

Jazznécdota #19: Sombras chinescas

Un amigo saxofonista actuó en un espectáculo infantil de sombras chinescas. Para que su propia sombra fuera parte del espectáculo le pidieron que se colocara de perfil, de modo que su contorno se proyectara sobre el fondo del escenario. Al acabar la actuación encontró rostros de asombro e indignación. La causa: el cinturón de su pantalón no estaba debidamente abrochado y sobresalía unos centímetros por delante de su cuerpo. El problema: la sombra del cinturón no parecía la de un cinturón...

martes, 8 de marzo de 2011

Jazznécdota #11: Un saxo de oferta

Quien haya visto desmontar su instrumento a un saxofonista habrá observado que la parte superior del saxo (generalmente curvada) se extrae por completo. Dicha pieza se llama tudel, y es común a varios instrumentos de viento.

No hace mucho tiempo un cliente se acercó a una tienda de instrumentos musicales situada en una localidad al sur de Madrid. Enseñó un tudel al dependiente y le dijo: "mira lo que me ha pasado. Vi una buena oferta por Internet y me compré un saxo tenor modelo túdel por 200 euros, pero sólo me han enviado esto. ¿Es normal?"

martes, 5 de octubre de 2010

Jazznécdota #3 - Saxoa

Un amigo de Madrid, saxofonista, tocó hace meses con una banda en Euskadi. En la prueba de sonido, el técnico fue llamando por el micrófono a cada uno de los instrumentos para sonorizarlos de forma individual. En el caso de la batería se suele tratar cada elemento del kit de forma separada (bombo, caja, cada uno de los platos... A veces a los dos tambores situados en la parte superior se les denomina "tom 1" y "tom 2", o bien "tom a" y "tom b"). Al llegar su turno, escuchó: "¡saxoa!" ("saxoa" significa "saxo" en euskera), pero creyó escuchar "saxo a". Como en ese concierto no iba a utilizar el saxo soprano (su segunda elección habitual), y pensando que el técnico de sonido esperaba que hubiera un "saxo b", le comentó: "¡No, no, hoy sólo voy a tocar el tenor!".